Hace una semana, Madonna hizo enfadar a John McCain, candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, al mostrar unas imágenes suyas en su tour; ahora, 'La Reina del Pop' hace enfurecer tanto a su equipo de trabajo en la gira, Sticky & Sweet, que ya amenazó con abandonarla.
El motivo por el cual, músicos, bailarínes, coristas, ingenieros de sonido y otros se quejaron, fue a que Madonna los trata como "ganado", al trasladarlos y hospedarlos en una aerolínea y hotel de bajo costo, respectivamente, en Francia.
En contraste, la intérprete de "Like a Virgin" viaja con su esposo, Guy Ritchie e hijos, Lourdes, Rocco y David, en jet privado y se hospedaron en el país europeo, nada más y nada menos que en el lujoso castillo del siglo XI, "Château Saint Jeannet".
Uno de los miembros del molesto equipo de 250 personas, exigió que merecen ser tratados de otro modo, ya que han demostrado un gran desempeño en su trabajo, en los últimos meses.
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