Querido candidato:
Apenas ayer voté por ti y ya me está dando el arrepentimiento.
Hice una larga fila, platiqué con gente preocupada y solidaria, soporté bajo la lluvia, medité por mucho tiempo lo que haría con mi derecho (tal vez el único en seis años) a expresarme democráticamente, y tú... ¡mírate!
¡Qué desfachatez!
Si comienzas autoproclamándote ganador, entonces yo empezaré aquí mi derecho ciudadano a criticar diciéndote, simplemente: "¡Qué poca madre tienes!"
Te recuerdo que no estamos en guerra y que aún no hay nada turbio que se pueda comprobar. (Hay que aprenderle a los jugadores del Mundial su capacidad para perder en penales.)
No seas irresponsable.
Casi ocho décadas aprendiendo la democracia para que la destruyas en 24 horas... ¿verdad que tampoco quieres eso?
La historia no se construye con imaginerías. ¡Aguanta vara carajo! ¡No chingues!
Que no se te olvide que mucha gente no votó por ti. (¿Le quieres dar la espalda a millones de mexicanos cabrón?)
En fin. Nuestro México vuelve a darnos la sorpresa de sus muchos Méxicos. (Como pasara con el "año en que fuimos imperio", ahora podremos decir que "tuvimos unos días con dos presidentes, en dos países que eran el mismo".)
Sólo espero, querido candidato, sean cual sean tu nombre y tu color, que sepas —como se dice vulgarmente— agarrarte los huevos y aceptar lo que diga el árbitro. Espero también que, si impugnas, sea porque tienes PRUEBAS. Recuerda que la Ley Electoral que tu partido firmó impide que se hagan nuevos conteos o que se abran las urnas sólo porque a ti se te hinchan las pelotas.
TE LO ESTOY PIDIENDO POR LAS BUENAS... Yo y todos los de aquí abajo, quienes tenemos el verdadero PODER.
Atentamente,
Alonso Arreola
Autoproclamado Comandante en Jefe de la Defensa Democrática Ciberespacial
158 veces leído