Elisabeth Fritzl, mantenida como prisionera durante 24 años por su padre, fue interrogada por fiscales de Austria en un lugar secreto, luego de que los expertos determinaron que se encontraba bien de salud.
Elisabeth, sus hijos y su madre han recibido tratamiento y ayuda psiquiátrica en una clínica vigilada por la policía desde que Josef Fritzl liberó a sus cautivos en abril pasado cuando uno de sus hijos incestuosos se enfermó gravemente y tuvo que ser hospitalizado.
Autoridades prevén que Josef Fritzl, de 73 años, será sometido a juicio a fines de año; mientras que Elisabeth será interrogada nuevamente la próxima semana.
Josef Fritzl confesó haber tenido siete hijos con su hija Elisabeth, haberlos mantenidos en una celda subterránea sin ventanas en el sótano de su casa y haber incinerado el cadáver de uno de sus bebés en un horno.
Según las investigaciones, Fritzl llevó a tres de sus hijos incestuosos para criarlos con su esposa, afirmando que Elisabeth había huido para unirse a un culto y luego había dejado a sus tres hijos en la puerta de su casa en Amstetten, poblado al oeste de Viena.
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